Gracias Jefferson Pérez

Como decían mis compañeros el viernes, mientras veíamos los 20 Km. de marcha olímpica, sólo Jefferson Pérez une al país como lo hace el fútbol.

Pero la gran diferencia está en que el fútbol es cada vez más un negocio en el que se gana o se pierde por la cantidad de dinero que está en juego.

En cambio lo que hizo Jefferon Pérez el pasado viernes 15 de agosto, desde las 20h00 de Ecuador, fue extraordinario. Logró con todo el esfuerzo y más, la segunda medalla olímpica en la historia del Deporte del Ecuador.

Gracias Jeff por demostrarle al país y a quienes creen que por ser ecuatoriano no podemos ser los mejores del mundo, que todo está en nosotros. Que no importa nada tanto como el coraje y la determinación por alcanzar nuestros objetivos y nuestros sueños.

 Muchas gracias Jefferson Pérez Quezada por el esfuerzo de tantos años que halló una nueva recompensa con esta segunda medalla olímpica.

Hasta en el fútbol el agradecimiento.  Estas imágenes se repitieron en varias de las hinchadas del país. Foto de diario el Universo. en el partido entre Barcelona y Deportivo Quito en el estadio Olímpico Atahualpa.

 

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El viernes todos con Ecuador y Jefferson Pérez

Este viernes 15 de agosto Jefferson Pérez competirá por la medalla de oro, en los Juegos Olímpicos de Beijin 2008, a las 20h00 (Ecuador). El ‘andarín ecuatoriano’ es la principal esperanza de medalla de la delegación ecuatoriana en estos juegos. Competirá en los 20 kilómetros marcha y en el Ecuador lo podremos ver por señal de televisión abierta.

La gran mayoría de quienes habitamos el Ecuador haremos fuerza porque ‘Jeff’ gane su segunda medalla olímpica.  Sin embargo, el camino no será fácil. Bueno, el trayecto final del camino. Para esta prueba Pérez se ha preparado por años, de manera general, y de manera específica son meses los que ha entrenado para llegar a punto a estos Juegos.

Nuestro múltiple campeón mundial está entre los favoritos y disputará medalla, entre otros, con el español Paquillo Fernández y el mexicano Eder Sánchez.  

Por declaraciones a la prensa, se conoce que Jefferson Pérez llega en plenitud. Más detalles de la prueba en las siguientes direcciones:

El Mercurio 

El Telégrafo

 A nivel Olímpico y mundial la diferencia entre el oro y un décimo puesto es mínima. Ya se lo vio con nuestra pesista Alexandra Escobar que quedó en 5º lugar en su categoría. Felicitaciones por su esfuerzo, rompió sus propias marcas y esperemos que tenga el suficiente apoyo y arresto físico y emocional para llegar a las próximas Olimpiadas y quedarse definitivamente con el oro.

Una felicitación también para todos nuestros deportistas que, de seguro, dejarán todo en sus respectivas competencias.

El viernes, desde las 20h00, todos estaremos con Jefferson y nuestro equipo de marcha olímpica.

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Jefferson Pérez ganó el oro hace 12 años para Ecuador

Cuando se conmemoraban los 100 años de los Juegos Olímpicos el Ecuador logró su primera medalla olímpica.

Fue en la mañana del 26 de julio de 1996 cuando Jefferson Pérez ganó la medalla de oro en los 20 kilómetros marcha en las Olimpiadas de Atlanta.

Aquella mañana, recuerdo, salí de entrenar como a las ocho de la mañana y corrí a la casa de una tía que estaba cerca de la piscina en la que chapoteaba a diario. Llegué y con mi tía y mi abuelito fuimos testigos de la gran hazaña.  Para el 96 era una hazaña. Luego entendimos que con trabajo, esfuerzo y un ñeque a prueba de todo se puede llegar a ser el mejor, en lo que se haga y que las hazañas no son por lo escasas, sino por lo que significan.

Gracias Jefferson por el gran ejemplo. Que en este nuevo reto, en Beijin 2008, la bandera tricolor del Ecuador flamee por todo lo alto. Que tengas mucha suerte porque los mejores también la necesitan.

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LOS HABITANTES DEL PAÍS DE JEFFERSON

En el  País de Jefferson existen tres clases de habitantes, claramente diferenciadas.

 

Nota  Preliminar:

No se los clasifica de acuerdo a las cifras  de sus promedios bancarios (pues dicho sea de paso,  “el grueso del pueblo” no puede presumir ni  de  una cifra baja);  ni por castas que nos remitirían al sui generis criterio hindú;  tampoco por las amplísimas gamas de café, negro o amarillo con que nos pintaron la piel, el pelo o el pensamiento.   Menos aún por el número de “cabezas” o por el  ganado que algunos hayan sido capaces de “comprar”.  No, definitivamente no. Aunque sí es necesario anotar que para la  distribución  ha pesado en algunos casos: el apellido,   no el que recibió el ciudadano al nacer  sino el apellido que llegó a  ser importante .porque creció con los logros de éste.

 

CLASE  “A”:

A esta categoría pertenecen quienes son los padres, los paradigmas, los forjadores, los dueños  de este País.  Se cuentan por miles y la mayoría son anónimos.   Otros, los de los apellidos que hablamos en líneas anteriores, son más  fácilmente identificables.   Mas todos determinan cómo deben ser  los perfiles de quienes deseen pertenecer a este grupo.  Sólo  es necesario amar a su suelo como Rumiñahui; enorgullecer a su raza como Espejo; querer el progreso como Alfaro; ser valiente  como Manuela  Sáenz o Cañizares  (la que se elija);   entender el dolor ajeno como Leonidas Proaño o Alberto Luna Tobar;  pintar la rebeldía como Guayasamín; narrar la angustia como Jorge Icaza ; desenmascarar al poder como  Ernesto Albán o Jaime Guevara;   subir al  Everest como Iván Vallejo;  cosechar medallas como los niños más especiales de este País;  tener la capacidad de seguir creyendo en un mañana  honrado como  las familias que hoy no merendaron;  desear la educación  como aquellos que ignoran el dolor de sus pies descalzos;  amar el sol y la lluvia como los campesinos que trabajan para que los demás no pasen su hambre;  soñar en un mundo justo, jugar sin cálculos  como los pequeños,  etc.

 

CLASE “B”:

También está conformada por un sector amplio de la población (aún es aventurado destacar nombres porque la mayoría son  de  jóvenes que tienen muchas hojas en blanco aún por escribir).

Se caracteriza por tres rasgos básicos:

a).  Ha sido capaz   de hacer un “mea culpa”, de reconocer que en mayor o menor medida ha contribuido a fomentar una  sociedad  inequitativa, parcializada,  al servicio de los intereses de unos pocos e indiferente a la necesidad de muchos.

b). Ha  concientizado que urge empezar, desde la trinchera que fuere, una guerra declarada en contra de la deslealtad, la impunidad, el atropello  a la razón; y que su arma más poderoso para la lucha será  su cariño primario, básico, el que tiene que ver con su tierra, con su gente, con su familia grande .

c).  Ha entendido que sólo la consecución del triunfo en esta gran batalla lo hará merecedor de ser llamado hijo de este País.

 

CLASE  “C”:

A esta pertenecen todos aquellos que haciendo gala de autoritarismo  y  prepotencia,  humillaron y abusaron de sus compatriotas.  Es una esfera destinada sin remedio a desaparecer, si no es por  reflexión propia porque sucumbirá a la fuerza arrolladora de un creciente e inclaudicable sentido de Patria que ya se está terminando de gestar.

¿a  qué clase perteneces tú?

 

 

(Escrito por Mona)

 

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Jefferson nominado como mejor deportista del 2007

Jefferson Pérez está nominado como uno de los 10 mejores deportistas iberoamericanos del 2007 por la BBC.

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El País de Jefferson

Jefferson Pérez

El País de Jefferson está ubicado en América del Sur. Es un País pequeñito perdido en el mapa, pero de inmensa riqueza. Está constituido por un suelo generoso, fértil; un mar inmenso y profundo, un cielo protector, artísticamente decorado para la noche. El País de Jefferson brinda a hijos y amigos un sin fin de multicolores paisajes; en todos los tonos…en todas las gamas: de verdes serranos claros, verdes orientales más oscuros; de azules los del agua y los interrumpidos por las nubes o modificados por el rojo sol brillante; de amarillos trigo , cafés caobas, cedros; etc. etc; adornados además con mirlos, guayacanes, cóndores, gaviotas que a la vez se adueñaron de los lilas, anaranjados, negros , blancos que sobraban y hasta de un poco de celeste que quedó después de pintar el firmamento y que fue a parar a las patas de los piqueros, que habitan con iguanas y tortugas prehistóricas en un Archipiélago Encantado.

En este paradisíaco escenario nacieron muchas y muchas generaciones antes de la de Jefferson; las primeras fueron honestas, laboriosas, valientes; luego por influencias extrañas, todo cambió y empezó a reinar la desigualdad, la injusticia, la soberbia de unos y el sufrimiento de otros. Lo peor de todo fue que se logró subconcientizar en los oprimidos, a fuerza de siglos represión y pobreza que las cosas debían permanecer así; pues, si intentaban cambiarlas verían rodar sus cabezas y extender sus manos mendigas en calles y veredas; o si osaban soñar , olvidando sus escuálidos estómagos, en saciar también la sed de conocimientos que los haría libres; se los pauperizaba más, para que les tomara todas las horas conseguir un poco de pan para el hambre de ese día y no les quedara ninguna para otro fin . Aparecieron de tarde en tarde hombres que dieron su vida para lograr que esa oprobiosa realidad terminara, gracias a ellos y a muchos sacrificios propios, algunos antepasados de Jefferson lograron acceder a educar sus mentes y fortalecer sus espíritus; pero, éstos eran una pequeña minoría si se pensaba en la totalidad de la población.

Mas, un día nació Jefferson, justamente en el grupo de los no favorecidos; forjó un sueño, lo hizo parte de su alma…de su piel y luchó y luchó contra el hambre, contra la miseria, contra los complejos, las limitaciones, los prejuicios, la discriminación y llegó a realizar muchas hazañas a lo largo y ancho del planeta.

Sin embargo, la que más se recuerda en el País de Jefferson es lo que hizo a favor de todos sus compatriotas: les despertó su capacidad de soñar y les recordó que éste era un derecho que nadie podía violentar; les demostró que los seres humanos son más o menos no por su color de piel o sus cuentas bancarias; que lo que marca la diferencia es la autodeterminación , el esfuerzo; les enseñó que no existen límites si existe decisión y ya en la gloria… en la cima, les recordó que la grandeza de una persona nada tiene que ver con el orgullo o la vanidad y que sólo se la reconoce cuando después de una caída, ésta es capaz de levantarlo fortalecido y altivo.


No se sabe exactamente lo que puede pasar en el país de Jefferson en el futuro, pero lo que sí es seguro es que los vengan después de él , aunque pertenezcan a los “no privilegiados”, ya llegarán a este mundo con espíritu de campeones… campeones de la vida, de la dignidad, de la fe en sí mismos.

(Escrito por Mona)

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EN EL PAÍS DE JEFFERSON SE REALIZARÁ UNA ASAMBLEA

Antes se llevaron a cabo otras Asambleas y se dictaron otras Constituciones, pero ninguna llegó a ser aplicada (léase respetada, honrada o tomada en cuenta), a la hora de interpretarla (léase manosearla, manipularla, prostituirla) para que quede a la medida de los intereses de los grupos de poder.

 

 

La diferencia de ésta Asamblea, con las que le precedieron, es que va a realizarse en el País de Jefferson…

En el País de Jefferson ya no se dictan leyes principales o secundarias y peor aún la Carta Magna del Estado, sin la premisa de que ésta tratará de dar solución a las necesidades de la gran mayoría del pueblo.

En el País de Jefferson ya no se conforma la Asamblea con la cuarta, quinta o enésima generación de burgueses, ricos o mafiosos. Debe hacérselo con los hombres y mujeres que realmente representen a grupos importantes de la ciudadanía, que no tergiversen el sentir popular apenas se posesionen de su cargo y que realmente sean la voz de los que no tienen voz.

En el País de Jefferson, somos capaces de seguir a un líder en tanto en cuanto éste defienda los derechos de las mayorías; de ponerlo en cintura cuando cometa errores, de darle una oportunidad si se la merece y de mandarlo a la cárcel (no a su casa, ni de paseo) cuando traiciona.

En el País de Jefferson el pueblo poco a poco está aprendiendo a pensar por sí mismo: ya no necesita que dos o tres periodistas ‘famosillos’ y de ‘buenas’ familias o presentadoras de televisión que llegaron a esa posición como prolongación de su reinado de belleza, le diga lo que está bien o mal. Los más ‘prominentes’ comunicadores (con honrosas excepciones, claro) se acostumbraron a brillar en un cielo casi totalmente oscuro porque la gran masa no tenía oportunidad de educarse y por ende tampoco de brillar. Al cambiar lenta pero progresivamente el panorama y ante el aparecimiento de más y más estrellas en el firmamento intelectual, tendrán que aprender a brillar por su méritos y sólo por ellos.

En el País de Jefferson, lo primero que pedimos a los Asambleístas es insertar nuevamente la palabra ÉTICA en el diccionario, pero con la misma conceptualización y obligatoriedad para todos: para gobernantes y gobernados, defensores o detractores, afines u opuestos, empleadores o empleados, hombres o mujeres; de modo que, lo mismo no sea malo cuando lo hace el Presidente de la República, pero bueno cuando lo hace un “medio de opinión” o viceversa.

En el País de Jefferson, las Asambleas Constituyentes ya no son otras de las tantas vitrinas para lucir verborreas, discursos demagógicos, carros últimos modelos o el ‘pedigrí’ de nadie. Es la gran oportunidad para que los Asambleístas muestren a la opinión pública que su compromiso patriótico no se detiene en la forma sino que trata de ir al fondo de los preceptos; que no tienen ningún reparo en rescatar sin egoísmo todo lo que sea rescatable aunque esto signifique un poco menos de protagonismo; que lucharán más allá de nombres y que el logro, aunque sea anónimo, de un verdadero cambio en beneficio de sus compatriotas, valdrá por todos los reconocimientos.

En el País de Jefferson, ya no necesitamos veedores internacionales que de alguna manera garanticen la actuación de la Asamblea, todos y cada uno de los ciudadanos se informarán, debatirán y con el ánimo más ecléctico posible opinarán sobre lo que se quiere para el futuro de sus hijos.

En el País de Jefferson, se acabaron las poses y las hipocresías y esto no puede ser perdido de vista por los Asambleístas. Ya no tenemos miedo (ni gobernantes, ni gobernados) de llamarle a cada caso o cosa por su nombre, aunque esto lastime los delicados oídos de los ex-‘dueños del País’ a quienes debíamos dirigirnos rebuscando lo mejor del lenguaje o siguiendo al pie de la letra el ‘Manual de Carreño’, aunque ellos a cambio nos dieran explotación, abuso y prepotencia..

En el País de Jefferson sabemos reconocer y aprovechar las oportunidades y más aún las que pueden ser únicas y trascendentales. Esta Asamblea lo es, por la expectativa que ha generado, por la participación que se promete, porque se ha logrado motivar a un gran conglomerado antes apático e indiferente; porque la historia nos está obligando a que reinventemos la responsabilidad, la honestidad, la solidaridad, la sinceridad y luchemos aún contra nuestra propia miseria o ambición personal y forjemos nuevos amaneceres llenos de luz y oportunidades para todos.

(Escrito por Mona)

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